Muleños y muleñas:

Bien sabéis del tiempo de crisis que estamos padeciendo. Es un tiempo de fuerza mayor que nos obliga a quedarnos en nuestras casas, a detener el acontecer diario de nuestras rutinas, trabajos y costumbres, que nos aleja de familiares y amigos y de aquellos espacios comunes que tanto nos gusta compartir. En pocos días hemos visto desplomarse del calendario muchos de los ritos mágicos que la primavera nos permite, entre ellos la Semana Santa y nuestra Noche de los Tambores.

Sabedor es este Alcalde, como muleño y tamborista, de lo que nos va a costar prescindir de nuestra más grande, antigua y peculiar costumbre. De la desazón de mirar los tambores prestos a su toque, los palillos, las túnicas, las ganas, los pulsos, la fanfarria que arrebata, la noche con su luna llena, la mañana de abril engalanada de flores; el eco de los redobles, ruido, compás y emoción, retemblando en las esquinas, en las puertas y en los corazones. La memoria, el recuerdo, lo que no se nombra. Todo, y que todo eso quede aguardando para otra primavera.

La Noche de los Tambores será extraña este año con la plaza vacía y las calles desiertas. Conforme el reloj de la torre se acerque a las doce, raro será el muleño que, dentro y fuera de nuestra tierra, no se emocione con un latido invisible de melancolía. Así pues, no queriendo este regidor que quede anónimo y silente día tan especial, dicta este Bando para convocar un ACTO SIMBÓLICO, un acto de homenaje y solidaridad, que haga retumbar el Martes Santo al modo que bien conocemos. Animo a la vecindad a tomar sus tambores y, cada uno en su ventana, balcón o terraza, durante treinta minutos, preste su toque para dar testimonio de que Mula suena en señal de hermanamiento con el resto de esta España que sufre en estos momentos complejos.

Por todos es sabido que a las 20 horas de cada día se acompasan bajo el mismo ritmo los fervorosos aplausos que desde nuestros balcones y ventanas ofrendamos a tan numerosos y valientes trabajadores y trabajadoras de nuestro gran país. Personas heroicas que están combatiendo sin descanso en la batalla contra este virus que nos asola. España está atravesando uno de los momentos más duros de su historia reciente. Por ello, sea Mula la que con su redoblar solemne manifieste la aflicción que muleños y muleñas sentimos en solidaridad con nuestros compatriotas, cambiemos los aplausos por compungidos y sonoros redobles que a todos cuantos sufren estos días hagan llegar que Mula los acompaña y respeta.

Sea así: Martes 7 de abril, a las 8 de la tarde y durante sus treinta minutos siguientes.

Ahora bien: entienda la concurrencia las circunstancias que tenemos y sea responsable y cívica, y sepa contener sus ganas. Acátese la hora establecida y el tiempo dado por cortesía y respeto a cuantos muchos otros no están para fiestas y estruendos.

Acorde con el noble comportamiento que los muleños estamos teniendo en estos días de confinamiento, sea así este acto simbólico. Suene Mula durante treinta minutos con todas las fuerzas posibles y luego vuelva cada uno a los suyos y devuelva a la noche el silencio que este año corresponde.

EL ALCALDE
Juan Jesús Moreno García